Son argentinos y fabrican zapatillas con neumáticos y residuos reciclados

Fuente: Economía Sustentable ~ Se trata de Xinca, la marca mendocina creada por Alejandro Malgor, Ezequiel Gatti y Nazareno El Hom. Cómo contribuye con el medioambiente a través de la inserción laboral.

“Nuestras zapatillas son basura y estamos orgullosos”, afirman Alejandro Malgor, Ezequiel Gatti y Nazareno El Hom, tres amigos oriundos de la provincia de Mendoza que en 2013 decidieron dar el salto emprendedor y fundaron Xinca, una marca de calzado e indumentaria que tiene a la sustentabilidad y la inclusión social como motor.

El 17 de mayo se celebra un nuevo Día Mundial del Reciclaje, una fecha que invita a reflexionar sobre el daño ambiental que producen los residuos y de qué forma es posible reducir el impacto y generar valor, tanto para el medioambiente, como para la sociedad.

Xinca, una marca de calzado e indumentaria que tiene a la sustentabilidad y la inclusión social como motor.

Según cifras oficiales, en Argentina se desechan cerca de 150 mil toneladas de neumáticos al año, esto representa una gran amenaza en términos de contaminación ambiental y está comprobado que los procesos de descarte -la quema, por ejemplo- tienen incidencia negativa en la salud de las personas.

Bajo la premisa de generar un cambio, y convencidos de que la industria de la moda puede reconvertirse al servicio del planeta, nace el producto estrella de Xinca: las zapatillas confeccionadas con suela de caucho de neumático reciclado y residuos de la industria textil. “El desecho de una industria puede transformarse en materia prima de otra”, explica Alejandro Malgor, co-fundador de la marca.

Reinserción social

Además del reciclaje Xinca también se encarga de brindar una nueva oportunidad a personas privadas de su libertad, bajo la convicción de que la reinserción social es indispensable para evitar la reincidencia.

En ese sentido, al día de hoy, son más de 80 los internos del penal de San Felipe, en Mendoza, que cuentan con un empleo y fuente de ingresos en el taller de la compañía, donde se realiza el ensamble de las zapatillas.

“El objetivo es que puedan aprender la importancia del trabajo y juntos podamos ayudar a reducir los índices de reincidencia. Si una persona sale de la cárcel y no consigue trabajo, a veces su única opción es delinquir. En Xinca incentivamos dejar los prejuicios de lado y sostenemos que una vez cumplida la condena legal, de nada sirve someterse también a la condena social. Las personas con las que trabajamos demuestran a diario la importancia de una segunda oportunidad”, afirma el emprendedor.

Triple impacto

Xinca cierra el círculo del triple impacto -ambiental, social y económico- con la venta de sus productos al público. Hoy, la tecnología es una gran aliada en el propósito de la compañía: la empresa canaliza el 80% de sus ventas a través de Tiendanube y evalúa la posibilidad de mover toda su operatoria exclusivamente al canal online.

“Contar con un e-commerce nos permite llegar a más personas con un precio más justo, sobre todo porque podemos eliminar intermediarios. Contar con este medio nos ayuda a vender en todo el país, sin necesidad de contar con un local físico”, reflexiona Alejandro.

Xinca cierra el círculo del triple impacto -ambiental, social y económico- con la venta de sus productos al público.

Es una marca 100% de industria argentina que gracias al comercio electrónico pudo dar el salto emprendedor y logró exportar sus productos a Chile y Uruguay. Según comentan sus fundadores, la idea en esta nueva etapa del negocio es poder llegar con sus zapatillas sustentables a otros países de la región. Además, se encuentran en proceso de sumar inversión para potenciar su impacto y llevar el reciclaje y la inclusión al siguiente nivel.

Su objetivo para 2025 es tener una línea de calzado hecha de forma 100% circular, donde las suelas que queden fuera de uso puedan ser reutilizadas para desarrollar nuevos modelos de zapatos.

“En estos años de trabajo supimos entender que no estamos resolviendo el problema de la basura ni del descarte de neumáticos, pero estamos comprometidos a realizar un aporte activo, sumando nuestro granito de arena y demostrando que hay otra forma de hacer las cosas. Queremos seguir promoviendo la idea de que, aún con basura, es posible hacer grandes cosas”, dice Malgor.

La puntana que triunfa en Dubái: “Quiero poner a San Luis en el mapa de la moda”

Fuente: Vía País ~ Alicia Becerra nació en San Luis y posee orígenes muy humildes, pero con esfuerzo y dedicación logró poco a poco ir escalando hasta hoy tener su propia plataforma de moda. Conocé su historia y el evento benéfico que realizará en La Punta.

Alicia Becerra trabaja hace años en Dubái en el ambiente de la moda. De ahí surgió su la idea para realizar el Bright Black Fashion en San Luis, con el objetivo de poner a la provincia “en el mapa”.

Esto nació como un pequeño evento para Dubái y, en el camino, se fueron presentando situaciones que nos hicieron cambiar el formato”, explicó la mujer en entrevista al medio Amanecer Informados.

Es que este proyecto, que se expande a nivel mundial con el fin de descubrir a los mejores modelos, diseñadores, maquilladores y fotógrafos del mundo, se realizará con fines benéficos.

Quiero poner a San Luis en el mapa del mundo de la moda, quiero ayudar a los talentos que tenemos acá”, expresó Alicia y añadió que “con las entradas a la Fundación Igualar, vamos a ayudar a los comedores de San Luis”.

La historia de vida de Alicia Becerra en San Luis

Alicia tiene 43 años, es madre de Felipe de 10 años, y esposa de “Tene” un entrenador profesional fitness camerunés. Diez años atrás, decidió dejar San Luis en busca de un nuevo rumbo.

Creció en el barrio Amep. Su padre, quien falleció hace unos años, era muy conocido en el ámbito universitario por tener un puesto de diarios en la puerta de la UNSL de la ciudad capital. Ella acompañó mucho a su padre vendiendo diarios en su adolescencia.

Fue a la escuela “Normal Mixta” y en su adolescencia sufrió bullying y discriminación por su peso.

Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái.
Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái. Foto: web

Pero, más allá de eso, decidió dejar su sufrimiento de lado y salir adelante: estudió marketing, abogacía, medicina y comunicación social. También fue madre soltera.

Ella nunca había viajado al exterior, hasta que consiguió un “paquete de promoción” y se fue a Dubái. A las dos semanas, volvió a San Luis y su objetivo de “cambio de vida” no paró.

Un día hablo con su mamá Telma, le pidió que cuide a su hijo, y voló nuevamente a Dubái. Alicia no sabía una palabra de inglés, sin embargo, allí comenzó su aventura.

Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái.
Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái. Foto: web

Al principio vivió en un cuarto paraexpatriados” con cuatro chicas latinas más. Mientras tanto, en su pieza, con su computadora, conoció a un hombre árabe por chat quien confió en ella y la ayudo económicamente. Así inició con rentas de departamentos temporales, su negocio prosperó y paso a rentar mansiones.

Tiempo después pudo devolver el dinero que le habían prestado y pudo independizarse.

En ese momento conoció a una diseñadora de ropa árabe, Salma, con una gran agencia de diseño y modistos. Alicia pasó a ser su asistente personal.

Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái.
Alicia Becerra, la puntana que triunfa en el mundo de la moda en Dubái. Foto: web

Salma fue la mujer que le abrió la puerta a un mundo que ella desconocía totalmente. Pero allí se instaló y tendió redes tan fuertes que la llevaron a tener hoy su propia plataforma de moda.

Cuándo se realizará su evento a beneficio en La Punta

El Bright Black Fashion se llevará a cabo por primera vez en San Luis el sábado 7 de mayo, a partir de las 19, en el Centro de Convenciones de la ciudad de La Punta. Contará con más de 50 modelos de todo el país en pasarela y un armado en escena “a nivel europeo”.

Se espera, además, la participación de diseñadores de la “red carpet” mundial como Michael Cinco, diseñador filipino residente en Dubái, conocido por sus fabulosos vestidos de alta costura y por diseñar ropa para personalidades como Maluma.

El mundo de la moda llega a San Luis!

Michael Cinco, Salma Khan y The Víctor Closet junto a diseñadores emergentes, harán parte de este increíble show por primera vez en San Luis, promocionando talentos puntanos.

Entradas gratis, reclama tu entrada al +54 9 2664 21-0237.

Colaboraciones para la fundación Igualar en alimentos, juguetes o ropa.

Cierre con show musical!”, expresa la publicación de la página de moda.

Con la crisis renacen los históricos zapateros en Roca

Fuente: Río Negro ~ Aunque cada vez quedan menos, aseguran que el oficio no desaparecerá. Rubén Darío Avilés Heiland de 70 años aprendió de su padre que a la vez recibió la instrucción de italianos. Eduardo Vallejos es chileno y está decidido a trabajar hasta sus últimos días.

La crisis económica complica a muchos trabajadores pero ocurre lo contrario con los históricos zapateros que renacen en Roca. El motivo es que con los altos costos de un calzado nuevo muchos prefieren la opción de reparar.

En la ciudad cada vez quedan menos artesanos que se dediquen a salvar el calzado, aunque ellos aseguran que este oficio no desaparecerá.

Rubén Darío Avilés Heiland de 70 años todavía atiende su taller sobre calle Piedra Buena. El zapatero que nació en Cipolletti, se casó a los 22 y se vino a vivir a Roca.
“Mi mamá es alemana, nació en una colonia alemana en Puan, provincia de Buenos Aires y mi abuela es Hammerschmidt”, contó orgulloso.

El oficio lo heredó de su padre que era neuquino y que a la vez lo había aprendido de italianos.
“Mi papá tenía zapatería, mientras él se iba a la cosecha yo atendía su negocio. A los 12 años puse mi primera media suela. Antes era diferente el trabajo, se usaba suela de suela, y se clavaba, quedaban como fierro los zapatos”, recordó sonriendo.

Rubén además de reparar zapatos confecciona calzado a medida.

Rubén estudió en una escuela técnica y con los años se dio cuenta de que no le “gustaba trabajar para un patrón”.
Durante un tiempo se dedicó a la carpintería en la Villa El Chocón y luego de casarse con Leticia se mudó a Roca. “Poner una carpintería acá era muy caro y elegí volver a la zapatería”, contó.
Su primer local lo instaló en Tucumán entre Neuquén y Santa Cruz en 1975.

Hace 14 años, modificó uno de los departamentos que tiene en su casa y lo transformó en su nuevo taller. Él mismo fabricó las puertas ya que sabe soldar.
El tiempo ha pasado y aunque está jubilado, sigue rescatando calzados.
“Viene gente de todo el valle, de Neuquén, de El Cuy, de Villa Regina y uno los atiende”, mencionó.

Para él hay menos zapateros porque cuesta tener empleados para enseñar el oficio ya que “te sale una fortuna y por la falta de honradez de la gente”.
Igualmente tiene tres sobrinos que aprendieron y atienden el negocio que era de su padre en Cipolletti.
Rubén señaló que cuando ya no pueda trabajar más en la zapatería tendrá que cerrarla.

Con la crisis económica muchos eligieron reparar a comprar.

Además de reparar es uno de los pocos que confecciona calzado en la región.
“Aprendí a confeccionar solo, tengo hormas de diferentes modelos para hacer varios tipos de calzados”, contó.
Explicó que se le toma la medida del pie a la persona, y después se sacan los moldes, “tiene todos los detalles, el hacer calzado es como la modista con los vestidos, tenés que hacer los patrones, sino los sabés hacer es imposible”.
Rubén usa zapatos de vestir confeccionados por él.

“No fabrico en cantidad porque el zapato hecho a mano es muy caro. A mis nietas les hice desde que nacieron. También a una cliente que tuvo poliomielitis y le costaba conseguir zapatos”, relató.

“Siempre hubo trabajo”

“Siempre tuve laburo pero en este tiempo aumentó mucho, pero no hay mucho dinero”, comentó Eduardo Vallejos, un zapatero de 68 años que trabaja en el centro de Roca.
El artesano nació en Temuco, Chile y hace 50 años vive en la ciudad.

Las reparaciones que realiza Eduardo Vallejos son muy prolijas para que no se noten a simple vista.

Para Eduardo cada vez hay menos zapateros porque a los jóvenes nos les gusta este oficio. Cuando estudiaba en Chile su hermano era zapatero y “yo le ayudaba, ahí aprendí costura a mano, con este oficio críe a mis dos hijos, tengo dos nietas, de 12 y siete años”, relató.
En Roca formó su familia, y se casó también con una joven chilena de Temuco.

Su primer local la alquiló en San Martín y 3 de febrero. Ahora atiende sobre calle Belgrano.
“Aprendí arreglar zapatos pero ahora arregló mucho más zapatillas, por cada tres pares de zapatos hay 15 de zapatillas”, comentó.

Eduardo ha vivido varias crisis económicas en Argentina.
“Es un país muy interesante, los gringos se preguntan cómo hacemos si estamos en crisis, y acá gracias a Dios vivimos todos”, expresó sonriendo.

Eduardo aprendió el oficio de su hermano en Temuco, Chile.

Aunque durante su juventud usó muchos zapatos él prefiere ahora las zapatillas, “son muchos más blandas”, destacó.

“Este oficio siempre va a estar, voy a morir yo y alguien va a tener que arreglar zapatos, es como cortar el pelo, mi esposa es peluquera, no se hacés rico pero comes. Voy a seguir siendo zapatero hasta que Dios diga”, aseguró orgulloso.

Si queremos crecer, tenemos que pensar de manera diferente

Fuente: Perfil ~ Mientras insistimos con los controles de precios y el aumento de la presión impositiva, la verdadera clave del desarrollo está en políticas como la Mochila Argentina.

Una pregunta clásica en entrevistas laborales, a la hora de evaluar el potencial de una candidata o un candidato, es: “¿Dónde te ves en cinco años?”. Lo que se busca con este interrogante, claro, es advertir la capacidad de proyección de la persona e, idealmente, poder indagar en lo que está haciendo para ver realizado su objetivo —si es que tiene alguno. 

A decir verdad, tengo la sensación de que la Argentina no sabría qué responder a esa pregunta. Y eso se debe, lamentablemente, a que nuestra economía parece estar diseñada no para crecer, sino para aguantar. Pero ¿aguantar hasta cuándo? Eso es, en definitiva, lo que no queda claro y varía según el momento: hasta la próxima elección, el próximo vencimiento de deuda, el próximo aumento del precio de los commodities. 

Esto mismo se observa en el manejo de los principales indicadores económicos. Con el 6.7% de marzo, la inflación está en boca de todos y no se entiende por qué insistimos en revivir los controles de precios, una medida tan cansina como probadamente infructuosa. Queda suponer que la intención es simplemente dar un golpe de efecto mediático, en una muestra más de esta economía hecha para aguantar. Mientras tanto, todo indica que, en realidad, seguimos ignorando las causas estructurales de este fenómeno. Sobre todo, en vistas de que, según algunos analistas, la emisión monetaria de 2021 fue la más alta de los últimos veinte años. 

Obviamente, en cierta medida, debemos comprender la razón de ello: la situación extrema de los sectores más vulnerables de la sociedad hoy requiere de la contención del Estado, que, en un contexto deficitario, financia sus políticas de asistencia social imprimiendo moneda. Pero, dicho eso, el diagnóstico se mantiene: no podemos negar que los actuales niveles de emisión y de inflación están íntimamente relacionados. 

Para superar este desafío debemos encontrar la manera de reducir la demanda de gasto público sin recurrir a medidas de shock. En definitiva, el Estado hasta ahora se ha visto forzado a brindar ingresos a tantos hogares —entre empleo público y políticas de asistencia— porque el actual marco laboral, en los hechos, desincentiva la contratación de personal en el ámbito privado. En ese sentido, la solución que vengo pregonando hace tiempo es la Mochila Argentina, una mejora del sistema de pasivo laboral que traerá el aumento del empleo privado y la reducción de la informalidad en un contexto de expansión de los derechos de los trabajadores. 

Es que, hoy en día, el pasivo laboral —la deuda potencial que los empleados representan para sus empleadores en términos de eventuales costos resarcitorios— funciona como una nube negra sobre las compañías: con cada año que pasa, aquél crece y éstas valen menos. Incluso, las empresas con personal de suficiente trayectoria, paradójicamente, pueden llegar a no valer nada, por más redituables que sean en sus actividades diarias (lo cual, a su vez, lleva a los empresarios a distribuir dividendos en exceso, empobreciéndolas aún más). En consecuencia, el acceso de las compañías al crédito, imprescindible para invertir y crecer, queda enormemente restringido. Con tal de evitar este aprieto, algunas recurren a importar maquinaria sumamente costosa, pensada para países con un costo laboral mucho más elevado que el nuestro. Por eso, insisto: en nuestro país el problema no son los salarios, sino el pasivo laboral. 

Pero, cabe notar, las consecuencias de este marco no se sufren solamente a nivel micro: repercute igualmente sobre el macro. Por un lado, la importación de maquinaria recién mencionada, que bien podría ser reemplazada con trabajo local, significa un innecesario éxodo de dólares. Por otro, dado que el sistema actual, en efecto, disuade la contratación de personal, se termina cercenando la capacidad de producción de las empresas que operan en nuestro territorio.

Luego, la oferta reducida eleva los precios, cosa que, en efecto, no sólo aviva la inercia inflacionaria, sino que también afecta nuestra competitividad en el mercado internacional. Esta conjunción de factores, en un país ávido de divisas, no parece tener sentido alguno. 

La Mochila Argentina desarma esta lógica por la cual un empleado equivale a deuda y, en cambio, da lugar a un ciclo mucho más virtuoso: las empresas pagarán, mensualmente, un Seguro de Garantía de Indemnización (SGI) sobre su masa salarial y los fondos serán administrados por una entidad de control a designar, que, de haber despidos, pagará las indemnizaciones a partir de lo recaudado. Asimismo, el sistema premiará las relaciones duraderas de trabajo, por lo cual las empresas con empleados de larga antigüedad tenderán a pagar un SGI más cercano al piso de 2% que al tope de 8.33%. Resuelta la principal traba a la contratación de personal, la demanda de trabajo en el sector privado crecerá y eventualmente, incluso, contratará personal que hoy se desempeña en el Estado, atraído por los salarios más altos. Lo mismo ocurrirá con las personas que actualmente dependen de programas sociales. 

Todo esto reducirá el gasto público que, a su vez, disminuirá su presión sobre la emisión monetaria y contribuirá a estabilizar la inflación. Es lo que estamos necesitando imperiosamente: reducir el costo del Estado y tener mayor previsibilidad financiera sin aplicar medidas de ajuste

En ese marco, montadas sobre su incrementada capacidad para contratar personal, las empresas aumentarán sus niveles de producción y generarán mayor riqueza, que es otra de las grandes cuentas pendientes de nuestra economía. Es que, con excepción de 2018 y 2019 —dos años seguidos de recesión—, hace una década que nuestro PBI alterna un año de contracción con otro de recuperación. Y, en un mundo competitivo, tener prácticamente el mismo nivel de actividad que diez años atrás significa, en los hechos, quedar relegado. Esto, sumado al crecimiento demográfico desde 2012 hasta hoy, explica los preocupantes niveles de pobreza que registramos en la actualidad. 

Este cuadro inquietante nos está empujando a cambiar nuestros paradigmas: es hora de que escuchemos el llamado. Nuestra economía hecha para aguantar ha priorizado la distribución de la riqueza en desmedro de su capacidad de generarla y los resultados, lamentablemente, están a la vista. La Mochila Argentina quitará las trabas que pesan sobre nuestra capacidad de producción, liberando así el verdadero potencial de 45 millones de argentinos y argentinas, para que el próximo lustro nos encuentre no controlando precios, sino trabajando para nuestro desarrollo en una economía revitalizada. La decisión es nuestra.

(*) Empresario. Dueño de la empresa textil TN&Platex.

Las tiendas físicas no murieron, las Aburridas Sí

Fuente: Revista Forbes Argentina – Rodrigo Amenábar, Own Store Director de Nike para el Cono Sur, explica la estrategia de la marca del swoosh en la Argentina. Cuándo llegará el canal de e-commerce oficial y los desafíos de la importación.

¿Cómo se hace para ser clásico y moderno, innovador y tradicional y con ello tener una esencia y una identidad Nike puede dar su testimonio. En 2022, el gigante de Oregon cumple 50 años de influencia en el deporte, la moda y la cultura, de los cuales más de la mitad son con presencia en la Argentina.

«El compromiso de la marca es la continuidad», dice Rodrigo Amenábar, que es chileno, tiene 42 años, es ingeniero comercial y ostenta el cargo de Own Store Director para Cono Sur: es decir, tiene a su cargo todo el retail que maneja la marca de manera directa en la Argentina, Chile y Uruguay

Amenábar parece estar más obsesionado con conocer al consumidor que en dar detalles sobre el día a día de las decisiones políticas de la compañía, y sabe que estar presentes como empresa directa o mediante una licencia poco influye en su trabajo diario y en el de los 549 empleados que la firma tiene en el país 130 en oficinas y 419 en tiendas, como la Nike Rise que inauguraron en el Abasto. Nike tiene 11 tiendas propias porque sostiene que «las tiendas físicas no
murieron, las aburridas sí».

¿Por qué en un momento de pandemia, en el que todo el mundo se volcaba a comprar online, decidieron invertir e inaugurar una tienda física del tamaño de la que está en el Abasto?

A veces se piensa que el retail físico murió y que ahora solo es digital. Como compañía vemos que el boring retail, el retail
aburrido, es el que está tendiendo a morir y, por ende, si querés seguir participando en el retail hay que darle algo diferente al
consumidor, al que le gusta tocar, conocer y vivir la experiencia.

Existía desde hacía un tiempo un concepto que se llama Nike Rise, que es el que implementamos en el Abasto, y es la primera tienda de Sudamérica de ese tipo. Implica la utilización de la tecnología para sentirse en un lugar muy diferente al habitual, donde hay servicios que no se logran de manera virtual, como un Nike Fit para conocer tu talle exacto de corpiño o de calzado, y la interacción de producto.

Todo eso es clave para mostrar una expresión completa de la marca. Para nosotros tener un retail físico es un desafío aún mayor. La idea es que no sea solo una transacción, sino que haya una relación.

En un mercado global como el actual, el consumidor quiere aquello que ve, y en la Argentina eso no siempre es fácil.

¿Cómo afecta la política actual de importaciones? La situación del abastecimiento de todo tipo de producto está siendo desafiante, perolo que la gente no sabe es que no es algo que pase solo en la Argentina y solo con nuestro sector. Es un tema global que afecta a muchas industrias y no estamos ajenos. La mayor parte del producto se fabrica en Asia, por lo que en esta parte del mundo el desafío también es logístico.

Es cierto que estamos con menos producto del que exige la demanda, y particularmente en Argentina trabajamos en conjunto con el Gobierno para poder satisfacerla. Para ello trabajamos con tres fábricas locales, de indumentaria, de calzado y de accesorios, para que no todo dependa de esa importación.

Hay una mayor demanda de productos deportivos, lo que puede hacer que se vea como una escasez. El equilibrio lo encontramos con productos importados más producción local. ¿Esa mayor demanda o escasez tiene impacto en los precios? ¿Porque uno de los principales comentarios de los consumidores es que la ropa
deportiva y las zapatillas están muy caras? En parte sí. La inflación, que en la Argentina en particular es mayor que en otras partes, es un fenómeno mundial. Los insumos subieron, no solo en las materias primas para ropa o zapatillas, también en el transporte y la mano de obra. Intentamos mantener precios competitivos, pero también hay que fijarse en el producto, que tiene una gran innovación por detrás.

Hay patentes, hay un trabajo y un desarrollo. Aun con eso, tratamos de tener la mayor oferta de todos los productos de distintas categorías. En el caso del fútbol, hay un producto insignia, que es el que usan los jugadores, en el running, las zapatillas que utilizó Kipchoge en Tokio que tiene un valor significativo, pero también hay productos que tienen similitudes, con menos tecnología y a un menor precio, para el alcance de más personas. Pero la inflación es una variable generalizada.

El acuerdo entre Nike y Michael Jordan, en 1984, marcó un antes y un después en la historia de la marca y del marketing deportivo. El jugador tendría un diseño exclusivo de zapatillas y toda una línea de ropa, que se terminarían convirtiendo en una marca subsidiaria de Nike y, más acá en el tiempo, en un símbolo de pertenencia y exclusividad.

Hoy un par de Jordan 1 o de Nike Dunk dos de los modelos más buscados cuestan alrededor de $35.000 de base, y se consiguen en reventa por US$ 300.

¿Cómo se explican los valores de calzados con tecnologías más antiguas, como las Jordan 1 y las Dunk? ¿El precio forma parte de lo aspiracional? Como marca tenemos productos con un valor que está dado por lo que fueron y representan. Hablamos de modelos retro, con herencia.

Y como compañía lo que se busca es mantener estas marcas por mucho tiempo. La marca Jordan no busca la masificación, pero sí que sea una brand reconocida. Un ejemplo del componente aspiracional es la colaboración del PSG con Jordan. Empezamos a ver el valor de las marcas y cómo podría haber una conexión entre Jordan y el PSG, que es más que un club, es una marca de renombre mundial. Hicimos números y eran buenos. No queríamos que fuera una colaboración por única vez, pero tampoco algo masivo.

¿Al público de Nike también le gusta lo exclusivo? Va por ahí, por lo exclusivo, lo nuevo. Y a nosotros nos gusta que si alguien compró algo no sienta que después lo va a encontrar en un outlet. La franquicia de Jordan y el PSG sigue súper caliente y cada lanzamiento es muy esperado.

¿Por qué Nike no tiene e-commerce propio acá? En octubre de 2021 hicimos el lanzamiento en Chile y está en nuestros planes hacerlo en Argentina, pero no puedo dar fechas. Será lo antes posible.

En 2020 se había anunciado que Nike iba a dejar el país y que iba a operar a través de una franquicia.

Después explotó la pandemia y Nike no solo no se fue, sino que invirtió. ¿Qué pasó? Cuando se dijo «Nike se va del país» nunca fue tan así. El compromiso de la marca es la continuidad.

Llevamos 20 años aquí. Hay estrategias variadas sobre cómo una marca llega a un país. En Latinoamérica, hay distintos casos con este tipo de distribución por licencias, que vienen trabajando hace 20 años, como Perú, Colombia o Brasil. Es un modelo que les sirve a los consumidores y a la marca, porque seguimos súper presentes.

Hoy no hay novedades, pero son maneras que van cambiando. Como compañía buscamos mantener el trabajo que venimos haciendo y el compromiso queda en evidencia en la nueva tienda del Abasto.

¿Qué diferencias hay entre operar como marca o mediante una licencia? Son estrategias que no pasan por la rentabilidad, sino que tienen mucho más que ver con cómo llegar mejor al consumidor. Son muy pocas diferencias y están más relacionadas con lo administrativo.

Desde 2018, cuando empezaron a ser la marca que viste a la NBA, las camisetas y el básquet volvieron a formar parte de la moda urbana. Pero en la Argentina se da un fenómeno muy particular: la mayoría de las camisetas que se ven no son originales. ¿Cómo combaten la piratería? Las franquicias como la NBA tienen
acuerdos con Nike, pero también con otras marcas, para otros productos. Combatimos el mercado negro junto con las autoridades, porque también hay un tema legal de no pago de impuestos, la contratación de personal, los productos entran al país quién sabe cómo, ¿Cuestiones de propiedad intelectual? Nike dejó de ser sponsor técnico de Boca en 2019.

¿Qué tan importante es tener a un equipo de fútbol para el marketing y cómo impacta eso en las ventas? Siempre es bueno tener franquicias de clubes, pero hoy
estamos felices con los que estamos. Son las idas y vueltas propias del negocio.

¿Cuáles son los planes y perspectivas para el corto y mediano plazo en la Argentina? En el corto plazo esperamos poder darles más servicios a nuestros consumidores. El comienzo fue la tienda de Abasto. Nos ha ido muy bien, mejor de lo esperado, y queremos llevar los servicios a las otras tiendas. El e-commerce es otro punto, también para darles un mayor sentido de pertenencia.

Cuando las marcas empiezan a generar una relación de uno a uno, marcan la diferencia.

El nuevo retail Rodrigo Amenábar, Own Store Director de Nike Cono Sur.

Zapatos, estudio y creatividad, o una vida provechosa

Fuente: Uno Entre Ríos ~ Entrevista con José Silverstein, diseñador de calzado. Argentina con trabajo y mucha plata. El deseo por los clásicos. Zapatos torcidos y mente inquieta.

“Quiero trabajar aquí”, rememora don José Silverstein que le pidió al encargado de una casa de calzado ortopédico cuando tenía ocho años. No se trataba de un niño “vulnerable” sino de alguien con muchas inquietudes de progreso material e intelectual, como también lo indican los miles de libros que compró a lo largo de su vida para desarrollarse culturalmente y los textos que en su taller se mezclan con cueros, máquinas, hormas y zapatos gigantes.

Morón solidario, con 4.000 ladrillos “de yapa”

—¿Dónde nació?

—En Morón, provincia de Buenos Aires, donde viví hasta 1989, que vine a vivir aquí.

—¿Cómo era en su infancia?

—La gente era extremadamente solidaria y éramos todos una familia. Comenzamos un barrio nuevo, en calles de tierra, que se fue poblando de a poco. Cada uno que compraba un terreno, la casa la hacían entre todos, a cambio de nada. Hoy se llama San José y tiene una linda iglesia. Se enfermaba una madre en la cuadra y las demás iban a lavar ropa, cocinar, hacer mandados y llevar los chicos al colegio. Fue cambiando mucho y rápido: comprabas un terreno y si lo hacías de contado, un camión te traía 4.000 ladrillos de “yapa”.

—¿Hasta cuándo vivió allí?

—Hasta los 27 años, cuando me casé, compré un terreno e hice mi casa, con un galpón para la fábrica.

—¿A qué jugaba?

—Había una chanchería con un potrero donde los domingos jugábamos a la pelota, al igual que en otros campitos, donde comíamos frutos silvestres y éramos unos malditos con los pajaritos, porque andábamos con la gomera. Hacíamos “guerrilla” (risas) con las bolitas (frutos) de paraíso, un globo y un rulero.

—¿Qué actividad laboral desarrollaban sus padres?

—Mi viejo nació en una tribu de Misiones, una familia española lo llevó a Buenos Aires y le puso el apellido.

—¿Silverstein?

—No, López. Es el apellido de mi mamá, que no se casó. Cuando terminó la secundaria el padre postizo le preguntó a mi viejo si quería estudiar, dijo que sí y estudió Ingeniería Botánica. Yo le decía que “conservaba la selva en su corazón”; se dedicaba al mejoramiento genético de árboles frutales.

—¿De qué origen es el apellido?

—Judío.

Los clásicos y el fútbol

—¿Leía?

—Sí, mucho.

—¿El primer libro que le resultó revelador?

Crimen y castigo, de (Fiódor) Dostoyevski, a los 13 años, porque quería desarrollarme rápidamente en lo intelectual, así que leía los clásicos.

—¿Y siendo más chico?

—Leíamos revistas: Billiken, Peter Pan, D´artagnan, Patoruzú y Patoruzito. Tengo un hijo escritor; cuando yo venía del trabajo me ponía a leer, a los 4 años me preguntó “qué dice acá”, le expliqué letra por letra y cómo se unían, hasta que un día lo encontré leyendo en mi sofá. Llegué a comprar 7.000 libros, entre los cuales había un diccionario etimológico de diez tomos.

—¿Qué temáticas le atraían?

—Leí dos veces los cuatro tomos de Nueva Historia argentina, de Gustavo Levene. Ahora estoy leyendo la Biblia, donde está la verdadera sabiduría. Me cansa un poco relacionarme con gente que nunca se preocupó por cultivarse y solo hablan de fútbol y puteríos del barrio, y con los fanfarrones. Si es mediocre, que no se desespere por deschavarse ante los demás y que lo disimule.

—¿Sentía una vocación?

—Quería jugar profesionalmente al fútbol, me probé tres veces en Vélez y no me daba el físico porque era chiquito, aunque tenía capacidad. Me gustaban los oficios, me recibí de fotógrafo y tuve mi laboratorio, pero no me daba económicamente.

—¿Tuvo otra afición?

—La pesca; hasta hace poco tenía mi camioneta y mi lancha, que perdí, porque hoy estoy en la lona ya que no trabajé durante un año, por la pandemia. Tengo fe en que me voy a levantar.

—¿Qué materias de la secundaria le gustaban?

—Todas, quería tener un conocimiento amplio. La que más me gustaba era Historia y quería ser profesor.

—¿Qué estudió al terminar la secundaria?

—Fui dos años y siete meses a Psicología pero estaba preparando una fábrica, aunque los diseños no eran buenos.

—¿Por qué dejó la carrera?

—Me puse a fabricar zapatos, me casé, tuve hijos… lo tengo suspendido y quisiera aprender Psicología política para entender a estos guachos psicóticos (risas).

“Quiero trabajar aquí”

—¿Cuál fue la primera aproximación al mundo del calzado?

—A los ocho años fui a la casa central de IOA, donde se hacían zapatos ortopédicos, me preguntaron qué quería y dije “trabajar allí”. Me preguntaron por mi papá y mamá, para que fueran ellos. Comencé, era cadete y me enseñaron de a poco, entraba a las 2 de la tarde y salía a las 7, me iba a mi casa a hacer los deberes y al otro día iba al colegio. Cuando comencé a fabricar zapatos hice la tecnicatura de Diseño Industrial porque me salían torcidos (risas). De ahí en más nunca paré de fabricar.

—¿Qué le atrajo, a los ocho años, cuando vio esos zapatos ortopédicos?

—Antes era normal, aparte de estudiar, aprender un oficio.

—¿Qué aprendió de lo esencial siendo niño?

—Te daban para cortar piezas, coser a mano o pasar pegamento; se trabajaba en serie y por etapas, con distintas funciones.

—¿Cuándo confeccionó el primer par de zapatos?

—Lo hice para probar, me salió torcido (risas) y lo tuve que tirar. A los 18 años comencé a comprar hormas, máquinas de coser… y a los 19 ya tenía mi fábrica en marcha, aunque durante los primeros tiempos no me fue nada bien porque este negocio tiene sus misterios, como todos. Hay que conseguir el cliente, que sea medianamente serio y pague, ya que es un ambiente cruel porque hay muchos mañosos.

El éxito y la mente

—¿Qué hizo cuando aprendió diseño?

—Comencé a hacer innovaciones, y combinaciones de colores y tendencias de temporada. Me interesaba fabricar en serie y cantidad, comencé haciendo 15 o 20 pares por día, y llegué a producir 280, teniendo once operarios. Se vendía mucho y muy bien a Europa pero nosotros no teníamos capacidad de producción. Una vez fui a una zapatería muy grande con mi producto, se lo ofrecí a un encargado, me dijo que “eso no se lo puedo vender a nadie”, fui la semana próxima y me dijo “váyase”, la tercera vez me dijo “me parece que lo voy a tener que echar” y le contesté que se estaba perdiendo la oportunidad de un buen negocio, con un producto muy noble. Le pedí que me alquilara por una semana una parte de la vidriera, le dejé nueve pares y le dije que pusiera un cartelito escrito con “creación de la casa”, me hizo caso, fui a la otra semana, me dice “¡Joseeé, sos un hijo de puta!” y me abrazó (risas). Había vendido ocho pares, me hizo hablar con el dueño, quien me adelantó plata para producir más, con la condición de que no vendiera a otros. Nunca gané tanta plata como en esa época y muchos me copiaban.

—¿Cuál fue la clave del éxito de ese diseño?

—Mandé a hacer un taco chino ahuecado, diferente a todos, cuando el común es parejo por debajo, lo bauticé como “moda boba” y produjo un impacto visual; son momentos de lucidez y hay que aprovechar la oportunidad.

—¿Cuál era su estilo?

—Compraba revistas italianas y de allí modificaba partes, ya que dependíamos de Europa en cuanto a diseño, moda, colores, tipos, texturas y cueros de temporada. Era muy fácil fabricar calzado en esa época porque había mucha plata y jamás pensé que llegaríamos a esto, mucho menos en Buenos Aires. No era difícil comenzar, a todos les iba bien y cualquier cosa que se producía se podía vender porque había consumidores.

Foto UNO/Mateo Oviedo

—¿Ha visto un diseño que lo fascinó por un detalle en particular?

—Un modelo de zapato canadiense extremadamente raro, extravagante, como si fuera un adorno y muy vistoso. Era su estilo y perdí el recorte de la revista. Yo he hecho con grabados sobre el cuero, utilizando cinceles y martillo, cera y tinta.

—¿Cuándo sintió que era bueno en el oficio?

—Hay un momento en que uno se despierta; a los 22 años.

—¿Cómo es el proceso creativo?

—La mente se pule, y cuanto más colores y formatos le incorporés, se encarga de “masticarlos” y desarrollarlos, se hace una muestra, se presenta, probás, lo analizás con gente del oficio y siempre hay uno que te dice “te falta acá, o sacale acá”. La mente acumula todo.

—¿Un fracaso?

—Hubo temporadas en que le erré con los colores, por imponer mi capricho de gustos, que no son los de la gente. Tuve que vender al costo para recuperar lo invertido. Hay que guiarse por las tendencias del mercado y no ser estúpido, y aprender a escuchar y razonar.

—¿Siguió leyendo?

—Entrecortado, pero siempre lo hacía. Leí a (Jacques) Lacan, (Friedrich) Nietzsche, (Iván) Pávlov y sobre Sócrates.

Siempre emprendiendo; los números especiales

—¿Por qué se vino a Paraná?

—En 1989 me vine a vivir a Diamante, donde estuve nueve años con quien era mi esposa y 20 años en Crespo. Habían comenzado los robos en Buenos Aires, me asaltaron en la calle y teníamos hijos adolescentes. En Diamante no había ningún zapatero, compré una esquina en pleno centro y en un año de trabajo compramos, al contado, dos lotes de 50 metros de fondo, cuya deuda también pagué. Después me separé y me fui a Crespo, y hace tres años me trajeron mis hijos acá.

—¿Cuándo comenzó a diseñar calzado de números especiales?

—Hace 20 años, cuando fui a Crespo, porque hay familias en las cuales, por ejemplo, el papá calza 53, la mujer 47, el hijo 51 y la hija 45. Me di cuenta de que había un nicho de mercado, conocía la técnica, intenté hacerlo y la gente robusta comenzó a pedirme. Hay nenes de doce años que calzan 43 o 44, mientras que los latinos tenemos pies chicos. Igualmente, ahora estoy por hacer un número 33, porque quien me lo pidió no consigue. También hice un 36 para un señor mayor del centro, porque le cuesta conseguir.

—¿Cuál ha sido el número mayor que ha hecho?

—53, de ése hombre y su familia. Para un señor de San Francisco, bastante robusto, hice un 56.

—¿Y de mujer?

—Esa mujer, de 47, y una chica de Seguí, 46. En las alemanas y sajones es común que tengan los pies grandes.

—¿No hay marcas que hagan estos números?

—Acá no lo hacen porque el mercado es muy chico y no es negocio. Y además, éstos (los muestra) que están forrados en cuero fino, duran 30 años, con un mínimo de 15 o 20 años. Yo los hago por una cuestión solidaria. Un chico que trabaja en la Municipalidad me encargó tres pares.

—¿Qué es más complejo, diseñar zapatos o zapatillas?

—Ambos son difíciles.

—¿Qué tiempo demandan?

—Un par de zapatos, 20 días, porque incluye probarlo y cómo se siente.

—¿Cuál fue el trabajo que más tiempo le demandó?

—Los que llevan grabados, porque son artesanías, técnica que aprendí en Misiones.

Foto UNO/Mateo Oviedo

“Venden calzado de tercera selección y no te lo advierten”

Silverstein destaca el valor del trabajo artesanal y se refiere a los costos, advierte sobre los engaños propios del negocio y aconseja sobre la mejor forma a la hora de comprar calzado.

—¿En cuánto se incrementa el costo por ser un trabajo artesanal?

—Son zapatos caros por la situación que estamos atravesando, pero a la vez es barato porque un par, por ejemplo, que cuesta $ 20.000, le durará 20 años. Así que no es un gasto sino una inversión y es un zapato cómodo porque está hecho a medida, ya que lo pruebo dos o tres veces. Hace un par de semanas a un señor del centro, con pies hinchados, le hice unas sandalias cerradas, estilo franciscanas, le cobré $ 12.000 y me dio $ 800 de propina.

—¿Cuál es la clave de un buen calzado?

—El material, para los borceguíes utilizo un cuero de vaca que parece una tela, en cambio para los zapatos es un cuero con un cuerpo mayor.

—¿Qué consejos le da a quien va a comprar zapatos?

—Tiene que ir a última hora, porque los pies ya trabajaron y se ensancharon durante todo el día. Ahora viene mucho calzado de Asia, y ellos tienen pies chicos. Comprar zapatos en pueblos chicos es un problema, porque los compran en Rosario o Capital Federal y son fallados. En Buenos Aires ponen un cartelito que dice primera, segunda o tercera selección, pero acá no te avisan. O venden zapatos viejos, que quedan en los depósitos, se secan y cuartean, porque la venta no es fluida.

—¿Sus hijos continúan el oficio?

—Lo pueden hacer, porque son diseñadores, el más chico tiene una fábrica de borceguíes y vende a varias provincias, y el mayor fabrica calzado femenino.

La zapatilla perfecta: corredores de elite, entrenadores y amateurs eligen la mejor propuesta

Fuente: La Nación ~ Más allá de temas técnicos, las ventajas de cada modelo que difunden las marcas y las recomendaciones médicas, la voz de quienes las usan son un buen parámetro para saber en qué hay que pensar a la hora de elegir la zapatilla que mejor se adapta a nuestra actividad preferida.

“Ahora priorizo que sean cómodas y estables más que lindas”

Carolina Rossi es entrenadora y corredora hace más de veinte años, ella cuenta con varios pares de zapatillas porque su trabajo y su placer por correr así lo requiere. A la hora de elegir entre pasiones tan diversas toma en cuenta dónde se va a usar y para qué. “No es lo mismo un entrenamiento de un fondo largo que un trabajo de series cortas y rápidas, o una carrera de 10 K. Tampoco es igual correr en cemento o asfalto que en la tierra”, define.

Caro Rossi, entrenadora y corredora
Caro Rossi, entrenadora y corredora

Además de cuestiones personales como el peso, el tipo de pisada y el gusto personal ella asegura que lo más importante es saber que las zapatillas de running tienen que ser “cómodas y estables, más que lindas. Aunque es obvio que si tienen las tres cosas, mejor. Hice ese click que me convirtió en atleta, entre otras cosas, cuando dejé de elegir por color o diseño y se enfocó exclusivamente en la comodidad y funcionalidad”.

Ella corre fuerte con:

Para correr fuerte en pista o asfalto elige el modelo KR5 de una conocida marca italiana (aunque ahora pertenece a un grupo coreano) porque son súper livianas (160 gramos cada una) y combinan muy bien reacción con estabilidad y amortiguación. En general las zapatillas para correr más rápido son más livianas pero eso hace que resignen amortiguación. No es el caso de las KR5. Para trabajos más largos le gustan más las Carbon Racer, y para correr en montaña usa distintas marcas, ahora está probando las Peregrine y las Xodus, ambas de trail.

“Necesito que mi calzado tenga un buen agarre y amortiguación”

Mirko Chacoma es un atleta de elite, de Santa María de Punilla, Córdoba. Su nombre y experiencia van creciendo a medida que sus logros van conquistando caminos. Nacer en una de las tierras donde se realizan gran cantidad de carreras le permite conocer muy bien el terreno y desde pequeño: “Arranqué a correr a los 17 años, hoy tengo 21 y entreno con Laura Gordiola y David Moyano ya que voy a participar de los 60km de Run Altas Cumbres en una semana”, carrera en la que aún está abierta la inscripción para todas sus distancias. No entrena largas horas, ya que a veces no le quedan muchas horas libres por sus obligaciones, entre ellas, criar gallinas.

La revelación, Mirko Chacoma tiene 21 años y es de Córdoba
La revelación, Mirko Chacoma tiene 21 años y es de Córdoba

A Mirko le gusta participar de competencias: “Ir a la montaña y hacer lo que a uno le gusta es un verdadero privilegio, es mi cable a tierra, eso sí en las carreras dejo todo de mí, la disfruto a mi manera, me gusta competir”.

Mirko compite con:

Zapatillas que le den comodidad, está acostumbrado a los terrenos de altura desde su niñez y sabe que se privilegia la técnica y que al tener mucha piedra “lo fundamental es que el calzado tenga un buen agarre, muy buena amortización y que sea liviana.

“Por las carreras de ultra distancia elijo zapatillas de amortiguación intermedia”

Luciano Pilatti es corredor de Ultra Trail y entrenador: “El año pasado participé de la primera edición de Run Altas Cumbres en los 35km y este 2022 vuelvo por los 21k, para medirme contra los mejores de Argentina.

Luciano Pilatti
Luciano Pilatti

La mejor manera de elegir lo que le queda es detenerse en el número de zapatilla. “Analizo muy bien el talle del calzado y cómo me sienta el pie, esto es muy personal y creo que hay que experimentar con marcas diferentes para encontrar la que mejor se adecua”. Un dato nada menor que aporta hace foco en las marcas: “En Argentina hay que ver qué marcas y modelos se consiguen. Es la realidad, pero que eso no te desmotive para hacer lo que nos gusta”, insiste, al hablar de su pasión por el Trail Running.

ÉL disfruta las distancias largas con:

“Por las carreras que hago de ultra distancia elijo zapatillas con las siguientes características: amortiguación intermedia (una suela entre 20 a 25 mm), un drop de 4 mmn (es la diferencia de altura de la suela entre la parte delantera y del talón) y la suela, prefiero que sea para terrenos variados, en piedras y calle, que tenga un agarre aceptable y en tierra algo de tacos para traccionar, elijo así porque en la montaña ¡nos encontramos con todo!

“Elijo zapatillas en base a las necesidades de agarre, protección, sujeción y estabilidad”

Santiago Petrera es corredor de trailrunning, ha participado en grandes carreras con muy buenos resultados, y además es profesor especializado en montaña. Atento a los detalles que implican las diferencias en los terrenos de las distintas competencias, no descarta algo esencial: “Es muy importante destacar el factor individual. Lo que para uno funciona o resulta cómodo, puede que para otro no lo sea. Por eso debemos tener en cuenta nuestras características físicas, las sensaciones percibidas durante el uso de otros calzados, y la propia experiencia personal. A medida que acumulemos experiencia y kilómetros recorridos, iremos acertando en nuestra elección”.

A la hora de elegir zapatillas de Trail toma en consideración varios factores: tipo de terreno, distancia, qué tipos de entrenamientos y objetivos estará destinado el uso de las misma: “No es lo mismo elegir un calzado para correr cortas distancias o uno para fondear. En cuanto al terreno, es muy importante saber las características técnicas del mismo. Influirá en nuestra elección si el terreno es un sendero con poca o mucha complejidad técnica. Esta complejidad la determinará si es un terreno blando o duro (tierra dura, barro, arena, pasto o nieve), si posee mucha piedra o no (pueden ser lajas o mucha piedra suelta). Una vez realizado esté analisis previo, podemos analizar al calzado en sí, en base a las necesidades de agarre, protección, sujeción y estabilidad”.

Santiago Petrera
Santiago Petrera

A la hora de correr, o recomendar a sus alumnos, elige:

Peso del calzado; taco y Drop (a mayor Drop y tacos agresivos, mayor agarre en terrenos blandos); tipo de suela o grip; amortiguación (en general, a mayor amortiguación, menor estabilidad); tipo de cordones (clásico o Quick Lace); protección de la puntera y empeine; tipo de Horma e impermeabilidad.

“Cuanto menor sean las distancias a recorrer y el terreno no sea extremadamente técnico, podremos optar por un calzado más liviano, ya que los requerimientos detallados precedentemente serán menos determinantes. Cuando la distancia vaya en aumento o bien el terreno se vuelva más técnico, necesitaremos un calzado con componentes que, inevitablemente, aumentarán el peso del mismo. Por ello, cada vez más, cobra especial relevancia la tecnología de diseño y materiales que utiliza cada marca, en la búsqueda de ganar prestaciones aumentando el peso del calzado lo menos posible”.

La marca marplatense que venda el «sueo brasileo» y hoy la maneja una multinacional: la historia detras de Reef

Fuente: Titulares.ar ~ Explotaron en Estados Unidos vendiendo la fantasía playera del sol y la playa brasileños, pero sus fundadores fueron argentinos. Comenzaron haciendo chancletas y hoy ofrecen de todo, desde suéteres hasta chaquetas y bolsos rion. Arrecife, fundado por los hermanos Aguerrenació diseñado para aprovechar al máximo el negocio de los surfistas, Se realzó con un concurso de bikinis en un momento en que se naturalizó la sexualización de la mujer y ahora pertenece a una multinacional que vende por millones. Sin embargo, todo empezó con un pie plano.

En plena dictadura militar argentina había varias actividades deportivas que estaban prohibidas, una de ellas era el surf. Fernando Aguerre había crecido cerca de las olas y en 1978 creó la primera asociación de surf para negociar con las autoridades de Mar del Plata. Finalmente, un año después, obtuvo luz verde y permitió la práctica en algunas áreas.

Junto a su hermano, Santiago, -un año menor que él- habían tenido varios emprendimientos relacionados con el mundo del surf. A los 12 habían abierto un taller de reparación de tablas, a los 15 hacían tobilleras y unos años más tarde tenían un negocio de ropa. Pero el verdadero clic emprendedor llegó con un inconveniente que aquejaba a ambos: los pies planos. Las chanclas tradicionales no les sirvenAdemás, muchos estaban hechos de cuero y cuando se mojaba se echaba a perder. Era tan hicieron sus propios zapatos de goma.

el nacimiento del arrecife

Sus nuevos zapatos llamaron la atención de sus conocidos, quienes les preguntaron dónde los podían conseguir. En el verano de 1979 hicieron 200 pares para vender y la temporada siguiente montaron su local para ofrecerlos. Los Aguerre encontraron su nicho no solo en el surf, sino en los amantes de cualquier tipo de náutica y deporte extremo. En 1984 ambos se mudaron a californiala capital mundial del surf, para hacer explotar tu negocio.

Oh aterrizó en 1985 bajo el nombre de Reef Brasil. A pesar de que la marca no era originaria de Brasil, creían que este país representaba el ideal paradisíaco de playa dentro de ese mercado, por lo que Fue más un movimiento de marketing.. Para ampliar su look, agregaron sandalias a su cartera y pronto su nombre escaló a nivel mundial. Diseñaron todo en los Estados Unidos, lo fabricaron en varias plantas ubicadas en América del Sur, Europa y Asia, y luego vender en más de 100 países a través de tiendas multimarca.

La marca comenzó vendiendo chanclas de goma y luego se expandió a otros calzados y prendas de vestir.

En un momento en que el marketing digital aún no era algo común, Reef utilizó las revistas de surf como su principal medio para llegar al público. En un principio, los surfistas aparecían en los anuncios utilizando a sus modelos, pero a partir de los 90 Fernando Aguerre decidió darle una vuelta de tuerca a la forma de hacer publicidad.

Campaña de otro tiempo

“Eran alrededor de las siete de la noche, todos habían salido de la oficina y yo estaba mirando solo el arte de un anuncio de Reef, que incluía un surfista, una sandalia y un logotipo. Realmente me pareció que faltaba algo y me di cuenta que eran niñas, sensualidad; la sexualidad que a todos nos incita la playa”, dijo en 2012 en diálogo con El Observador de Uruguay.

en los anuncios surfistas cedieron su espacio a mujeres en bikini y, según Aguerre, eso duplicó las ventas de la empresa. “El primer año pusimos colas, pasamos de 1 a 2 millones de sandalias”, explicó a los medios uruguayos.

Encontró su hueco en el mundo del surf, aunque también cautivó a los amantes de otros deportes.

En 1995 lanzaron el primer Concurso de biquini Miss Reef en Orlando, Florida. Un grupo de mujeres desfilaron en trajes de baño y un jurado eligió «la mejor cola». el concurso se fabricó durante más de dos décadas hasta su finalización en 2017 cuando la deconstrucción de esa mirada sexualizadora empezó a cuestionar este tipo de concursos. Por otro lado, la firma también asumió la organización de un torneo internacional de surf en Mar del Plata con estrellas de talla mundial, lo que la convirtió en la etiqueta preferida dentro de ese nicho.

Venta de MILLONARIO a VF

Fernando actuó como director general y jefe de marketing, mientras que Santiago se encargó de la parte operativa. Sin embargo, los años de trabajo generaron acritud en la relación y en 2010 decidieron vender la marca. “Después de veinte años de éxitos con Reef, nos dimos cuenta de que la empresa nos estaba destruyendo como hermanos. La fama que habíamos construido, la amistad y la hermandad fueron erosionadas por el negocio”, dijo Fernando Aguerre a Locales y Negocios en 2015.

Hoy Reef opera con un concesionario local y cuenta con sucursales propias, además de estar en espacios multimarca.

arrecife pasó a manos del conglomerado VF Corporation (dueño de Vans y Timberland) por más de US$100 millones. En Argentina, su filial New Arrecife quedó a cargo del fondo D&G (ahora Inverlat), Diego Sol Prats y Fabin Papini. Hoy, esta última administra toda la licencia en el mercado local.

A partir de 2010, la empresa abrió su primera tienda propia en el país y actualmente cuenta con 4 puntos de venta de su marca, más allá de negocios multimarca. A su vez, ampliaron su gama de productos y ofrecen todo tipo de ropa para hombre, mujer y niño.

En 2018 VF vendió la marca al grupo Rockport, que se especializa en la venta de calzado. Unos meses antes, la firma se había declarado en quiebra y buscaba nuevas etiquetas para poder despegar sus ventas. Su nuevo propietario indicó que Reef seguiría siendo una marca independiente bajo su paraguas.

Benito Fernández y el cambio de su trabajo post pandemia: “Hay que estar más conectado con la calle”

Fuente: Diario Show ~ El diseñador se expande después de casi dos años sin alta costura, por lo que habló en exclusiva con DiarioShow.com. ¡Mirá!

Expansión es una palabra clave en la carrera de Benito Fernández. Más allá de las prendas que lo llevaron a destacarse en el mundo de la moda, buscó ubicar su marca en otros ámbitos con perfumes o zapatillas, por ejemplo. En plena temporada de verano, destaca la vuelta de los desfiles presenciales después de una pandemia de Coronavirus que golpeó de lleno su rubro aunque también lo modificó. “Más que cambiarnos, lo que vivimos nos adelantó un montón de cosas que se venían”, aclara sobre los años de virtualidad.

La renovación y el movimiento están presentes en sus diferentes líneas, como la aparición de trajes virtuales en venta online. Ese aspecto lo desarrolla con la ayuda de Lucas, su hijo mayor, mientras que también trabaja a la par de Marina, su hija. El diseñador estuvo presente en el casamiento de ella con Gonzalo Zimmermann el pasado noviembre, aunque estaba pactado originalmente para marzo de 2020, y recuerda el día con una sonrisa: “Tuvo que suspenderlo tres veces por las restricciones, pero finalmente fue algo maravilloso”.

-¿La pandemia te convirtió en un diseñador más completo?

-Creo que lo que hizo fue acelerar la llegada de todo lo virtual, la venta online, la ropa más cómoda. Todas cosas que veníamos pensando desde lo conceptual con nuestra marca como ser más empáticos y solidarios hasta las estrategias de venta y marketing. Ahora estamos entrando con mi hijo Lucas en el mundo virtual, haciendo ropa virtual en formato NFT.

-¿Te considerás un diseñador popular para las personas que están fuera de la moda?

-Mi marca transmite más allá de la ropa en sí, transmite un montón de cosas. La idea es llegar a más gente con los perfumes o las zapatillas, además de que estar en televisión me acerca mucho a la gente. Eso me ha dado el poder de reinventarme, hoy creo que hay que estar conectado con la gente y la calle porque se expresan ahí. La moda se ve en la calle con los influencers, me parece que eso nos acerca más y eso está dictando por dónde tenemos que ir.

-¿Qué producto o estilo te motiva a seguir creando?

-Mi impronta es la estampa y el color. Ahora volvimos a hacer alta costura después de dos años para las fiestas y casamientos que se están haciendo de nuevo. Después sigo a la gente y veo que es lo que están pidiendo, tenemos que estar atento a eso. Antes nosotros imponíamos más, ahora hay que ver qué hace la gente con la ropa y cómo la usa. La calle impone a los diseñadores por dónde ir, antes se vestían de una marca y ahora hay una mezcla.

Benito Fernández en pleno de desarrollo creativo.

-Nombraste varios productos, ¿te queda algún ámbito por explorar en lo laboral?

-Siempre quedan cosas pendientes. Ahora estoy con un proyecto bastante importante que tiene que ver con mi ADN pero no está vinculado a la moda. Todavía no está cerrado y no lo puedo decir pero es un proyecto muy importante para mí.

-¿Cómo viviste el casamiento de tu hija Marina?

-Lo disfrutamos mucho y se puede ver en las fotos. Pensé que ella iba a estar mucho más nerviosa pero estaba divina, más allá del vestido, maquillaje y el pelo, y eran tantas las ganas de disfrutarlo que la pasamos muy bien. Teníamos muchas ganas de vivir ese momento.

PING PONG.

– ¿CÓMO TE DEFINIRÍAS EN POCAS PALABRAS?

– Trabajador, intuitivo y alguien que intenta sacar prejuicios todo el tiempo.

– ¿UNA VIRTUD?

– Tengo buen humor.

– ¿UN DEFECTO?

– Me cuesta decir que no.

– ¿QUÉ TE PONE DE BUEN HUMOR?

– La educación.

– ¿Y DE MAL HUMOR?

– La mala educación.

– ¿UN PASATIEMPO?

– Estar en mi casa con mi perro José Antonio.

Benito Fernández junto a su perro, José Antonio.

– ¿UN TALENTO OCULTO?

– No tengo.

– ¿CON QUÉ TE LUCÍS?

– Con mi energía y mi buena onda.

– COMIDA FAVORITA.

– Bife de chorizo y las pastas.

– ¿UNA SERIE?

– “Gambito de Dama”.

– ¿SI NO TE DEDICARAS A TU PROFESIÓN, QUÉ HARÍAS O SERÍAS?

– No me imagino en otro lugar.

– ¿UN ARTISTA FAVORITO?

– Madonna.

– UNA CANCIÓN.

– “Somos lo más” de Lucas Fernández, mi hijo.

Benito Fernández junto a Marina y Lucas, sus dos hijos.

– ¿LO PRIMORDIAL EN LA PAREJA?

– El dialogo y el sexo.

– ALGUIEN EN QUIÉN CONFIÁS CIEGAMENTE.

– Mis hijos.

– ¿UN MIEDO?

– No soy miedoso pero algo que tenga que ver con mis hijos.

– LAS VACACIONES PERFECTAS.

– New York o mi país.

– UN PLACER CULPOSO.

– La comida que engorda.

– UN GUSTO EXÓTICO.

– Usar zapatillas sin cordones.

– UN SUPERPODER QUE TE GUSTARÍA TENER.

– Ser invisible.

Zapatos Justicialistas, crece la marca elegida por Alberto Fernández, Axel Kicillof y Martín Guzmán

Fuente: BAE ~ Nacida en Córdoba en 2016, vende 24.000 pares anuales sólo por internet. La calidad de sus productos seduce a políticos del oficialismo, pero también de la oposición. El gobernador bonaerense recibió dos pares de regalo y devolvió uno. El político de Juntos por el Cambio que usa el modelo Lealtad.

“Comprar un producto nacional es una acción política”, asegura Nicolás Mendizábal, el politólogo que junto a su amigo, Germán Bolatti, administrador de empresas,  lanzó en 2016 la marca de calzados Justicialistas. Desde Córdoba, fabrican 24.000 pares anuales que comercializan sólo por internet y hacen envíos a todo el país sin cargo. Desde el presidente hasta el gobernador de la provincia de Buenos Aires, todos son fanáticos de la marca. Anécdotas e historias de una marca que vende como forma de militancia.

Nicolás cuenta con orgullo que su abuelo era gerente general de Industrias Kaiser Argentina, cuando en 1956 se fabricó en el país el Jeep IKA. Si bien no proviene de una familia peronista, le transmitieron la admiración por la industria nacional. Comenzó a militar con la muerte de Néstor Kirchner y tras la derrota del peronismo y el triunfo del ex presidente Mauricio Macri, decidió generar algo que le devolviera la alegría. No tenía plata para hacer una gran campaña de lanzamiento, por eso decidió que la marca sería Justicialistas, para que explique todo sin necesidad de decir nada.

Creamos la marca por revancha moral, habíamos perdido las elecciones, se repetía el ‘No vuelven más’, se descubrieron los bolsos de López y la militancia estaba muy golpeada. No teníamos espalda y la marca Justicialistas sintetizaba todo lo que queríamos decir. Los primeros zapatos los hicimos en la máquina del padre de un compañero que se quedó sin trabajo y le dieron esa herramienta. Al tiempo, necesitamos mayor escala y tenemos un socio estratégico con el cual producimos”, contó Mendizábal.

Axel Kicillof y calzado Justicialista
El gobernador Axel Kicillof y su fanatismo por los Justicialistas

La colección de Justicialistas ofrece 45 modelos para hombre y mujer. Desde calzado, borceguíes, botas, sandalias, zapatillas hasta billeteras. Los nombres de cada línea apelan a hombres y mujeres justicialistas. La primera línea se llamó Descamisados, tienen zapatillas Rodolfo Walsh, Presidenta, Cooke y Jauretche, botitas Duarte o Piri por Piri Lugones o Parodi por la diputada peronista Delia Parodi. Hay zapatos Puigross, Scalabrini y Venturini.

Aseguran que los políticos les compran desde la página, no regalan. Confiesan que le dieron un par de zapatos al presidente Alberto Fernández cuando fue a Córdoba y le mandaron dos pares de zapatillas a Axel Kicillof pero se llevaron una sorpresa. “Axel nos devolvió un par de zapatillas, nos dijo que le hacía falta uno solo. Después nos mando fotos usándolas y de ahí en más compró en la web. El Presidente también nos compró, ya tiene las botitas Resistencia, los zapatos Scalabrini y Arregui y las zapatillas Walsh. El ministro de Economía, Martín Guzman usa los Arregui, el canciller Santiago Cafiero prefiere los Scalabrini y Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, los Arregui y las zapatillas Cooke. Cristina Kirchner tiene sus botitas Duarte y Máximo Kirchner ya encargó sus zapatillas JP número 45”, contó Mendizábal.

El Presidente, el gobernador bonaerense, el ministro del Interior y el canciller con zapatos Justicialista
El presidente, el vicegobernador y equipo, todos con Justicialistas

No sólo los peronistas usan los zapatos Justicialistas, el diputado radical Rodrigo De Loredo, de Juntos por el Cambio, también eligió sus zapatos Lealtad. De paso grabo un video en IG y además mostrarlos, aprovechó y chicaneó: “Estoy listo para empezar a caminarles los votos al peronismo en la Capital en los distintos barrios de Córdoba”.

El año pasado vendieron calzado a Barcelona y este año tiene muchos planes. “Tenemos un crecimiento del 30% anual, este año sumaremos cinturones de cuero, carteras antes de fin de año y haremos camperas de cuero para hombre y mujer el año próximo. Al igual que nuestro calzado, los cinturones tendrán frases como ‘Patria o Colonia’ o la estrella federal. Algunos modelos de zapatillas tienen frases en la plantilla. Para nosotros Justicialistas es una forma de militar una idea y una visión política”, dijo el creador de los zapatos favoritos del Presidente. Los calzados y zapatillas cotizan a $8000. El más vendido es el Cooke y las zapatillas Presidenta.