Dirty Boots: la marca «contestataria» que nació en el conurbano y vistió a estrellas de rock

Fuente: Ámbito ~ Fundada en 2010, se especializa en borcegos. El nombre tributa a una canción de Sonic Youth, cuyo guitarrista hoy es amigo de los dueños. También Richie Ramone, de Ramones.

Bastaron una buena idea y una canción para que un proyecto nacido en Bella Vista tomara dimensiones impensadas. Su nombre es Dirty Boots y se dedica al calzado, pero su historia no es cualquiera. Tiene que ver con el inconformismo, la rebeldía y la filosofía del «hazlo tú mismo», estandarte punk por excelencia.

Fundada hace más de diez años por Rocío Spósito, la marca fue bautizada como el primer tema de «Goo», disco de Sonic Youth lanzado en 1990, que le devolvió vigor a un rock repleto de incógnitas tras una década dorada para la música.

De diseñar un borcego sin tener experiencia, a ser amiga de sus ídolos, pasando por un grave accidente que le cambió la vida y un boom de ventas, Spósito repasa junto a su marido y socio, Maximiliano Carvajal, el camino recorrido hasta su exitoso presente.

«Cuando te va bien, muchos se tientan y terminan vendiéndose. Lo nuestro es más alternativo, más under que nunca. Vamos con lo que realmente nos complace», comentan a Ámbito.

Hazlo tú mismo

La historia de Dirty Boots empezó en 2010, a raíz de «un gusto y una necesidad personal». Por entonces, Rocío Spósito tenía 20 años y quería comprarse unos borcegos, pero no le gustaba ninguno de los que se vendían. Tampoco el hecho de que los presentaran como una novedad solo por la temporada.

En esa época, ella trabajaba en una financiera y conocía a un zapatero «de los clásicos, que usaba buenos materiales». Así las cosas, se alió con él y bocetó un diseño propio, sin tener conocimientos ni formación al respecto.

La idea mutó en un par de borcegos color «verde loro», una rareza para el rubro. Si bien la calidad y la forma le encantaron, hubo un problema: le quedaban grandes. Ante este escenario, Spósito los puso a la venta y se sorprendió por las buenas devoluciones que tuvo.

Con ese antecedente, comenzó a producir sus piezas y a interiorizarse en el oficio. Pronto las diferencias con su socio la llevaron a seguir sola. Ya tenía los modelos y la demanda. Le faltaba algo clave: un nombre para su marca. La respuesta llegó de unos muchachos ruidosos de Nueva York.

«Un día, escuchando el disco ‘Goo’ de Sonic Youth, estaba pensando qué nombre ponerle a la marca y me saltó el tema Dirty Boots. Ya está: ‘este es el tema’, dije. Parece que lo llamé con la mente», recuerda Spósito. Eureka.

Desembarco

Para 2013, la marca tenía nombre, redes sociales y había ampliado su oferta. Producía zapatitos, guillerminas y, por supuesto, borcegos. Además, se sumó al proyecto Maximiliano Carvajal, por entonces pareja de Rocío y actual marido.

Al poco tiempo agregaron diseños de caña alta, caña baja y plataformas, y dejaron de trabajar con elementos prefabricados para producirlos íntegramente ellos.

«El logo es la foto del segundo par que hicimos. Imaginate qué poco material que tenía la marca. Si un cliente nos preguntaba qué fabricábamos, le mostrábamos ese par. No teníamos un local con cientos de modelos como tenemos ahora», grafican.

Ese local finalmente llegó en 2015. Estaba en Tacuarí y Estados Unidos, San Telmo, y lo compartían con otras marcas independientes. Ahí estuvieron un año y medio.

En aquel periplo, Rocío y Maximiliano tuvieron a Francis, su hijo. También les surgió la oportunidad de alquilar un lugar propio dentro del mismo predio. Dijeron que sí: «Era una casona de las típicas de San Telmo, gigante, tipo conventillo, muy linda y amplia. Ahí empezamos a hacer nuestros eventos. Arrancamos con las Dirty Sessions y las Dirty Fests».

El calendario marcaba 2017. Sin saberlo, se avecinaba uno de los años más intensos de sus vidas.

Visita

«En 2018 nos enteramos que venía Richie Ramone. Un conocido, que tiene una radio independiente llamada ‘Chico Bomba’, nos comentó que lo iba a entrevistar. Cuando se conoció con Clare, la bajista de Richie, ella le dijo que le gustaban los borcegos pero que no tenía. Como Argentina es conocida por sus cueros, le comentó de la marca», explican.

Su amigo los acercó a Jeff Jones, mánager del exbaterista de Ramones. Con él acordaron hacerle un par de borcegos a Clare, y algo más: «Dijimos que sí, pero que le hacíamos también un par a Richie, porque sería una locura que él se pusiera nuestra marca. Nos dijo que sí, que venía al local; después, que tenía poco tiempo. Agenda apretada. Fue una negociación».

Tras varias idas y vueltas, un día sonó el timbre. Eran Jones y Clare. También Richie. La visita, en principio fugaz, de solo 15 minutos, terminó siendo una charla de casi dos horas, entre cervezas y música de los británicos Gang of Four.

«Imaginate cuando lo vimos: un tipo gigante, con su campera de cuero, tipo Joey. Una locura tremenda ver subir las escaleras al batero más raro de Ramones», rememoran Rocío y Maxi. Esa noche fueron invitados a su show.

Al año siguiente, Richie volvió a Buenos Aires para presentar su libro y tocar. Solo aceptó dar una nota: con Chico Bomba, en el local de Dirty Boots. Su pedido específico fue que montaran el estudio de radio ahí. Después, compartieron un asado y volvieron a ser invitados a su recital.

«Richie nos dice que le encantan nuestros borcegos, pero que cuando toca, usa zapatillas. Fuera de los recitales usa los Dirty. Yo veía fotos de él con la gente en la gira y los tenía puestos. No lo hacía netamente de copado, sino porque realmente disfruta usarlos. Y de Clare hay fotos tocando en Dinamarca, Inglaterra y Noruega con nuestros borcegos. En el show de 2018 los usó; en 2019 también y tocó con nuestra remera», relatan.

Kool thing

Envalentonados por la visita de un Ramone, la pareja fue por más: Sonic Youth, la piedra angular de su proyecto. En 2018, Lee Ranaldo, guitarrista del grupo estadounidense, anunciaba su desembarco en Buenos Aires.

«Buscando en las redes, encontré una dirección de mail de un mánager. Le comenté que éramos unos pibes que amábamos a Sonic Youth, que teníamos una marca llamada Dirty Boots y queríamos acercarle unos borcegos a Lee», cuenta Carvajal.

La respuesta llegó: «Hola, soy Lee. No vengan, voy yo». Y el timbre volvió a sonar. «Hi, I’m Lee», dijo alguien. Era él: «No podíamos creerlo».

«Lee es muy macanudo; otra onda que Richie, mucho más tranquilo. Tomamos un tecito hablamos de música. Nos contó que él escribió el riff principal de Dirty Boots. Si bien componían con Thurston Moore, él llevó ese riff. Eso nos hizo sentir algo especial».

Ranaldo no solo los sorprendió sino que además los bendijo: les dijo que contaban con su apoyo y que «era una buena manera de mantener vivo el legado de la banda».

Meses después, el artista regresó al país y volvió a visitar a sus amigos; hasta dejó su firma en el mural con la icónica tapa de Goo que Dirty Boots tenía en el local de San Telmo.

Too Tough to die

Pero lo que parecía un año de ensueño cerró de la peor manera. El 27 de diciembre, la pareja viajaba en auto con Francis y los dos hijos de Maxi cuando un colectivo los embistió a toda velocidad. Estuvo al borde de ser una tragedia. Todos fueron hospitalizados.

La situación los llevó a replantearse su vida. Ya sin auto para moverse, decidieron dar un giro: abandonaron San Telmo y se instalaron en su casa, en Bella Vista, donde montaron un taller desde cero.

De esa manera, salían mucho menos que antes, sin dejar de trabajar. El tiempo les dio la razón: meses después, empezaba la pandemia.

Éxito y futuro

Al día de hoy, Dirty Boots está en uno de sus momentos más prolíficos. La marca ya es una institución en el rubro y tiene el reconocimiento del ambiente. Sus ventas se dan, principalmente, a través de su página web, donde están disponibles todos los modelos del catálogo.

Aunque sus dueños planean volver a Capital Federal en el corto plazo, aclaran que su “casa matriz”, en el Conurbano, siempre va a funcionar: “Somos muy abiertos; somos nosotros dos desde hace 12 años. Tratamos de mantener un espíritu independiente y también nuestro gusto personal, que eso es lo más difícil: no venderse”.

En cuanto a su relación con los músicos, comentan que va más allá de las visitas al local. “Cada tanto nos mensajeamos con Lee por WhatsApp. También con Clare. Ella me dice que soy su hermanita argentina. Es un contacto copado, no interesado de ninguna de las partes”, detalla Spósito.

También valoran su vínculo con el líder de Pez, Ariel Minimal: “Con él tenemos una amistad. Vamos a sus ensayos, nos invita a recitales y usa los Dirty Boots. Es otro de nuestros ídolos”.

Este domingo 14 de agosto, realizarán la Dirty Session Vol. 12 en “Samhain Pub” (Bacacay 1721) de Caballito, entre las 14 y las 19 con entrada gratuita. Allí participarán distintos emprendimientos de vinilos, moda y artesanías entre otros.

«Cuando te va bien, muchos se tientan y terminan vendiéndose. Lo nuestro es más alternativo, más under que nunca. Vamos con lo que realmente nos complace, a paso lento pero firme. Acá estamos, manteniendo nuestro espíritu”, cierran.

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