Invirtieron sus ahorros en rescatar una vieja fábrica de calzados y se lanzaron al negocio

Fuente: Ecos365 ~ Amigos de la juventud y ahora socios, los rosarinos adquirieron la marca junto al taller a inicios del 2020 y apostaron por renovar toda su imagen.

Marcos Ríos y Matías Pendino son dos amigos que decidieron volverse socios de Sealand Argentina, desde donde fabrican y realizan la distribución de zapatillas, principalmente dirigidas al segmento femenino. Los emprendedores adquirieron la marca y el taller que funcionaba en un galpón ubicado en la zona Oeste a principios del 2020, cuando este se encontraba al borde del cierre.

Con inventiva y mucha dedicación apostaron por cambiar toda su imagen para darle una nueva cara al proyecto que hoy apuesta a crecer dentro y fuera de la ciudad. «Conocíamos a su antiguo titular que quería desprenderse de la marca así que Marcos me convenció de adquirirla. El negocio supo tener un buen pasar pero por diversos temas económicos del país empezó a venirse abajo», explicó Pendino a Ecos365.

Desde sus inicios, se abocaron a realizar un restyling de la imagen y otros cambios, pero la pandemia hizo su irrupción, complicando el panorama que los socios tenían por delante. De hecho, el joven de 26 años contó que muchos clientes que le compraban a la marca al por mayor para vender en sus locales cancelaron los pedidos e incluso hubo un porcentaje de estos que debió cerrar definitivamente a lo largo de esos meses.

Fuente: Subsecretaría de Comunicación Social Municipal (Silvio Moriconi).

Sin embargo, lo que al principio parecía una dificultad pronto impulsó a los emprendedores a buscar una solución en otro nicho donde hoy radica la fortaleza de la marca. «Una de las cosas buenas que tenía Sealand era una plataforma web ya armada así que aprovechamos para potenciarla y el e-comerce fue un boom durante la pandemia. Nos mantuvimos con eso y si bien los primeros meses fueron 100% perdida, de a poco nos fuimos recuperando», explicó el emprendedor.

Impulsar las ventas

Los socios contaban con plus de que todas las máquinas funcionaban correctamente en el taller, pero igualmente tuvieron que reorganizar paso a paso el negocio. Las primeras acciones implicaron hacer un inventario de los materiales con los que contaban y los que hacían falta para poder retomar la producción.  

«Decidimos diseñar un nuevo catálogo donde se incluyeran modelos que teníamos e incluimos otros nuevos que se nos fueron ocurriendo para ampliar las opciones. Igualmente al principio tuvimos problemas con el ingreso de materia prima por la pandemia, eso nos implicó volver a contactar antiguos proveedores para reconstruir la relación y también salimos a buscar a otros», señaló Pendino.

Una vez que pudieron organizar todos estos ítems y el aislamiento fue dando paso a progresivas aperturas se lanzaron a la calle, empezando a recorrer locales, llevando sus productos puerta por puerta para volver a generar lazos comerciales. En ese momento a los emprendedores se les ocurrió una idea que terminó por sacar el negocio a flote.

Como vieron que había personas que por una cuestión de necesidad o por tener más tiempo libre se lanzó a emprender, los socios comenzaron a vender packs de calzado por redes sociales. Se trata de unos pocos pares de zapatillas a precio económico para que las mismas puedan comprar y revender por su cuenta. Según Pendino, la iniciativa tuvo un buen recibimiento ya que al tratase de un volumen pequeño la gente se animó a comprar.

«Históricamente el calzado se comercializa por curvas, uno tiene que comprar, por ejemplo, del talle 35 al 43, una curva entera que viene atada a un modelo específico. Nosotros empezamos a flexibilizar esas condiciones y creamos ‘La Curva Sealand’, donde vendemos de a seis pares y el cliente puede comprar surtido, el talle y el modelo que quiere. También sumamos el pack emprendedor que viene de a tres pares», contó Pendino.

Fuente: Subsecretaría de Comunicación Social Municipal (Silvio Moriconi).
 

Durante el año pasado la dupla se inscribió en el programa «Impulsarte: Mi Primer Emprendimiento», dependiente de la Municipalidad de Rosario, a través de la Dirección de Juventudes. El emprendedor aseguró que la capacitación que recibieron les dio herramientas para seguir adelante con el negocio y fortalecer la imagen en redes sociales.

Las zapatillas Sealand son elaboradas a partir de lona y eco-cuero ecológico y cuestan en promedio unos $2700 al público, un precio más que económico dentro del rubro, mientras que al por mayor su valor baja a los $1400. El plan de los socios es mantenerse dentro del segmento low cost y ampliar los puntos de venta de la marca, dentro y fuera de Rosario.

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