Botines de fútbol, el regalo imposible para el Día del Padre: escasez por el cepo y precios hasta $ 70.000

Fuente: Cronista ~ Madre e hija entran a un local de indumentaria deportiva, esperan su turno y piden botines, talle 40. Es el regalo elegido para el Día del Padre. «No, en ese talle, no tengo nada», contesta el vendedor. 

«Mala suerte», piensa ella. Pero la escena se repite en, al menos, otros cinco comercios. No es azar: en un país futbolero como la Argentina, hay faltante de botines. Las primeras marcas explican que la crisis se profundizó en los últimos meses como consecuencia de las trabas a las importaciones y, en algunos casos, se potenció por el cierre de fábricas en Asia a causa del rebrote del Covid. 

Por una razón o la otra, conseguir calzado para jugar al fútbol se convirtió en una verdadera odisea. Algo impensable, además, en un año de Mundial, período en el que la fiebre que despierta una Copa del Mundo suele impulsar directamente las ventas de productos como calzado y camisetas.

«El faltante de botines viene desde el año pasado. Se da como consecuencia del menor stock de las primeras marcas. El resto de las etiquetas, como las que trabajamos nosotros, crecimos mucho en la categoría. Pero no alcanza a acaparar la demanda del mercado en el corto plazo», explica Matías Blanco, presidente de Grupo Blanco, que produce la marca propia Athix y tiene la licencia de la italiana Diadora para el país.

El año pasado, Grupo Blanco aumentó un 60% su producción y, en calzado deportivo, prevé incrementar otro 60% en 2022.

«Es una oportunidad para las segundas marcas. Por eso, se hacen inversiones en producción nacional», finaliza Blanco, en relación al circunstancial faltante de producto de los principales players

Hace un año atrás, de la mano de un nuevo dueño, la ex fábrica de zapatillas de Adidas en Chivilcoy comenzó a fabricar las marcas Diadora y Athix, con el objetivo de producir 900.000 pares al año. Antes de su cierre, en 2018, esa planta hacía botines para la empresa de las tres tiras y para Diadora, cuya licencia regional, en ese momento, estaba en manos del entonces propietario de la fábrica, el grupo brasileño Paquetá.

Por qué hay faltantes

A inicios de año, en una entrevista con El Cronista, Gustavo Marques, CEO de Puma Argentina, explicaba que el fútbol mueve aproximadamente el 10% del total de los 20 millones de pares de calzado deportivo que se venden por año en el país. Tras una caída a 6% en pandemia, el segmento recuperó rápido sus niveles históricos.

Para este año, la empresa -filial directa de la firma alemana- proyectaba un incremento en las ventas de botines por efecto del Mundial. En enero, recibió matricería nueva para la línea de producción de los clásicos Borussia en su planta de La Rioja, donde también hace una versión de los Future Z, el modelo que utiliza el crack brasileño Neymar.

El 70% de la categoría fútbol se reparte entre tres marcas: Nike, Adidas y Puma. En off the record, fuentes del sector reconocen faltantes. «No se trata de algo nuevo. El problema empezó en la pandemia. Pero, ahora, estamos ante el peor escenario», reconocen en la industria.

Influye, también, que este año, que el Mundial comience en noviembre, retrasó el lanzamiento global de las colecciones nuevas que se utilizarán en el evento. Pero, en el caso argentino, los ejecutivos del sector minimizan ese motivo. La razón principal, aclaran, es el control de importaciones.

«Los cupos son bajos. No podemos importar todo lo que deseamos. Hay que elegir y, en esa elección, indudablemente, se le da prioridad a las zapatillas deportivas y a la indumentaria«, explican.

Si bien Nike y Adidas tienen producción local, no toda su oferta de calzado se hace en el país. De hecho, son muy pocas las líneas destinadas a botines de fútbol. Por ende, el mayor caudal proviene del exterior.  Además, el cepo no sólo afecta al producto terminado: también, a insumos necesarios para ensamblar el botín en el país.

En una de las principales marcas, aseguran que no hay desabastecimiento. Pero reconocen que hay faltantes. Los modelos que están disponibles en el mercado local son de colecciones previas y el stock es más que limitado. De hecho, en la tiendas online oficiales de la empresas, se puede observar que la mayoría de los modelos sólo tiene talles grandes, que son los de menor demanda.

En el mercado local, botines de alta gama, con precios por encima de los $ 15.000, son mayormente importados por cuestiones de escala y costos. Pero, con cupos acotados, la oferta se reduce y la demanda es sostenida. Por eso, esta semana fue prácticamente imposible encontrar en los talles más requeridos productos por debajo de ese precio. 

Por el contrario, había mucha mayor disponibilidad de las versiones para profesionales, con precios de lista en el mercado local entre $ 35.000 y $ 55.000. En algún caso, roza los $ 70.000, como el Copa Sense+, de Adidas: confeccionado con piel de canguro, es utilizado por figuras como el alemán Toni Kroos y el argentino Paulo Dybala.

«En marzo es cuando se registra el pico de demanda: sí se podían conseguir segundas marcas. Pero muy poco de Nike o Adidas», explica una fuente del sector, que reconoce que está constantemente en diálogo con el Gobierno para ampliar los cupos de importación.

Día del padre sin stock

A las dificultades que tienen las principales marcas para importar botines, se suman las promociones online, que, en las últimas semanas, agotaron el stock disponible.

«Teníamos poco stock. Pero, después del Hot Sale, nos quedaron solo talles grandes y de algunos modelos. No volvimos a recibir stock a pesar de estar a poco del Día del Padre«, cuentan en Solo Deportes, uno de las principales cadenas deportivas de mercado local.

Según los datos de la Cámara Argentina de Comercios Electrónico (CACE), el Hot Sale, en su última edición, facturó más de $ 42.000 millones. Dentro de las 10 categorías más vendidas, estuvo la indumentaria deportiva.

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