Empresa nacional duplicará su producción de zapatillas

Fuente: BAE ~ La pyme rosarina Calzados Blanco tiene su capacidad a full y cerró un acuerdo para que Bicontinentar le produzca sus líneas Diadora y Athix en una planta de Chivilcoy que fue reabierta hace unos meses

La industria del calzado comienza a mostrar algunos signos de recuperación. Por lo menos es lo que demuestra la decisión del Grupo Blanco, una pyme familiar rosarina que se embarcó en un proyecto para duplicar su producción.

Hasta ahora, la empresa manejaba un volumen de 800.000 pares de zapatillas por año con licencia de la marca italiana Diadora y su etiqueta propia Athix. De ese total, el 60% es producido en las dos plantas de 1.500 metros cuadrados que tienen en la zona sur de Rosario y el resto es importado desde Asia. “Pero hoy ya tenemos la fábrica a full y tampoco contamos con cupo para seguir importando. Por eso, firmamos un acuerdo de producción con Bicontinentar Footwear Technologies para que nos hagan cerca de 500.000 pares anuales más“, le explica a BAE Negocios Matías Blanco, Director y segunda generación del grupo local que emplea a 400 personas en forma directa e indirecta.

El contrato de façon, que en principio tendrá una duración de dos años, prevé que Calzados Blanco aporte toda la materia prima para que Bicontinentar fabrique en su planta de Chivilcoy, en donde ya produce otras marcas como New Balance y Joma. Los dueños de la planta bonaerense obtienen un margen de ganancia por cada zapatilla producida que no fue revelado por las partes.

“Nosotros siempre producimos, importamos y distribuimos. Cuando en 2015 la industria se vio afectada por las políticas del Gobierno pudimos seguir adelante gracias a que cubrimos todo ese abanico. Ahora, después de los inconvenientes que trajo la pandemia, vemos que el segmento en el que nosotros trabajamos, que es el de precio medio, se está comenzando a recuperar”. El ticket promedio de una zapatilla Diadora alcanza los 7.000 pesos y de Athix 5.500 pesos.

La marca de los árbitros

Hace ya dieciocho años, el grupo Blanco tuvo una excelente idea para meterse en el mundo del fútbol sin pagar las jugosas cifras que piden los clubes por vestir a sus equipos: se convirtió en la indumentaria oficial de los árbitros de fútbol. De esa forma, consiguieron tener la misma visibilidad durante los partidos que tienen las compañías que proveen a las instituciones deportivas.https://5492af07b7174a7e2359dd0fc7191d9a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Las marcas de la empresa -que también incluye las de tiempo libre Vanner, Kidy (para chicos) y Via Marte (zapatillas urbanas)- se venden en comercios de todo el país. Además, la firma tiene un proyecto avanzado para comenzar a exportar algunas de esas marcas.

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